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Escrito por:
jcgadze
24/01/2012 06:06 p.m.
¿Qué decisión tomaría usted si le proponen un proyecto que, de resultar exitoso generaría ingresos por quince mil millones de dólares (para lo cual se estiman sólo 5% de probabilidades), pero en caso de fracasar (donde las probabilidades son del 95%), generaría pérdidas de hasta dos mil millones de dólares?
A modo de ayuda podemos colaborar con su proceso de toma de decisiones calculando el Valor Monetario Esperado correspondiente:
VME = + 0,05 * 15 – 0,95 * 2 = - 1,15 mM
Es decir, negativo y por consiguiente, acorde a la teoría de decisiones, la respuesta debería ser rechazarlo.
Sin embargo no es lo que decidió Toyota cuando, a principios de los 90, tuvo que tomar la decisión de desarrollar y lanzar al mercado el primer auto con motor híbrido de la historia, el Prius (los valores indicados corresponden a los análisis iniciales de ese proyecto).
¿Por qué ante semejante amenaza de fracaso inicial, Toyota decidió igualmente llevar adelante el proyecto?
La respuesta es sencilla: porque consideraron que tenían el know how, la experiencia y los recursos necesarios para gestionar el riesgo del proyecto y transformarlo en una excelente oportunidad para el negocio de empresa (como finalmente resultó ser el Prius).
Una objeción a este planteo sería que sólo empresas como Toyota pueden embarcarse en proyectos de magnitudes tan contrapuestas. La realidad es que todo proyecto, acorde a su importancia y criticidad, tiene asociados riesgos y oportunidades del nivel de los objetivos que busca lograr.
Y de esto se trata entonces la gestión de riesgos. El riesgo no es algo que se “sufre” o se “padece”, sino que es lo que todo proyecto debe gestionar en pos del logro de sus objetivos, mejorándolos aún más aprovechando las oportunidades que seguramente se presentarán durante su desarrollo.
Toyota lo hizo a su nivel. Le proponemos como ejercicio analizar los riesgos y las oportunidades asociados al proyecto que actualmente lo tiene ocupado.