ene
24
Escrito por:
jcgadze
24/01/2012 06:09 p.m.
Como todo proyecto es nuevo, distinto a lo hecho anteriormente, la incertidumbre es una característica inherente a su esencia. En definitiva, gestión de proyecto no es otra cosa que gestión de la incertidumbre, de modo de atenuar su efecto negativo sobre los objetivos del proyecto, aumentando la incidencia positiva que pueda tener sobre los mismos.
Lo importante entonces es establecer el nivel de incertidumbre de cada proyecto y la forma de abordarla a lo largo del mismo. Así por ejemplo, hay proyectos en los cuales es posible reducir un 80% de su incertidumbre en el 20% inicial de su desarrollo. Es el caso de los proyectos que llevan a cabo los arquitectos que diseñan y construyen viviendas convencionales, proyectos de adquisición, instalación y puesta en marcha de equipos industriales, proyectos de implementación de sistemas de gestión en un área o sector de la empresa, etc.
Por otra parte, hay proyectos que, contrariamente a los anteriores, en el 20% inicial de su desarrollo aún queda un 80% de incertidumbre remanente, dada la complejidad y desafíos inherentes. Como ejemplos podemos mencionar los desarrollos de nuevas tecnologías para ser introducidas en el mercado dentro de un plazo perentorio, los proyectos de implementación de sistemas de gestión que incluyen a todos los sectores de la organización en todas sus filiales, los proyectos que tienen como objetivo desarrollar mercados desconocidos, etc.
Estos dos modelos de proyecto–incertidumbre asociada son tal vez extremos, pero son útiles para poner en contexto a la mayoría de los proyectos, los cuales se ubican en un continuo que se extiende entre las situaciones mencionadas. Lo que queremos destacar con estos ejemplos, es la forma completamente distinta de abordar tales categorías de proyecto e incertidumbre.
Mientras los proyectos que logran reducir un 80% de la incertidumbre durante el primer 20% de su ciclo de vida, pueden elaborar un plan de proyecto completo y detallado durante las primeras etapas del mismo, con pocos cambios durante su ejecución (salvo que no se haya determinado bien el alcance del mismo), en los proyectos que en el primer 20% de su desarrollo aún mantienen un 80% de incertidumbre, el plan de proyecto es de poca utilidad (si bien es necesario hacerlo). Aquí la clave es la flexibilidad y adaptabilidad en la gestión, es decir, estar dispuesto a equivocarse (pues es más lo que no se sabe de lo que se sabe) y a cambiar el plan en forma permanente. Lo más probable es que en este tipo de proyectos, transcurrido el 80% de su ciclo de vida, la incertidumbre se haya reducido al 20%, situación que ahora sí permite un plan de proyecto estable, que tendrá pocos cambios durante su aplicación.
Una buena práctica en todo proyecto, sobre todo al inicio, es establecer cuán cerca se halla de alguna de estas dos situaciones descriptas. Esto será de gran ayuda para plantear la forma con que se llevará a cabo la gestión del mismo.